Viajo en metro, vuelvo a la hora en que todos regresan, pero no vamos más que dos, quizá tres: yo y la multitud.
En las ciudades grandes se pierden personalidades; todos caminan ante mis ojos como hormigas, no veo diferencia entre uno y otro.
Trato de ver a las “mujeres” pero todas son una, llevan faldas todas, medias todas, suéteres de abuela todas, flores todas, y son una; una masa sin chiste.
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