AMOR DE TARDE Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cuatro y acabo la planilla y pienso diez minutos y estiro las piernas como todas las tardes y hago así con los hombros para aflojar la espalda y me doblo los dedos y les saco mentiras. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las cinco y soy una manija que calcula intereses o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas o un oído que escucha como ladra el teléfono o un tipo que hace números y les saca verdades. Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos yo con la mancha roja de tus labios tú con el tizne azul de mi carbónico. |
miércoles, 10 de agosto de 2011
A veces voy, a veces viene... a veces. sólo nos llamamos.
sábado, 6 de agosto de 2011
Viajo en metro, vuelvo a la hora en que todos regresan, pero no vamos más que dos, quizá tres: yo y la multitud.
En las ciudades grandes se pierden personalidades; todos caminan ante mis ojos como hormigas, no veo diferencia entre uno y otro.
Trato de ver a las “mujeres” pero todas son una, llevan faldas todas, medias todas, suéteres de abuela todas, flores todas, y son una; una masa sin chiste.
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